No cometerás actos impuros



Vivimos en una sociedad que no acepta ciertas normas morales y se ha volcado al sexo, invirtiendo de esta manera, el orden natural de Dios, que con estos diez mandamientos dispuso un gran reto a la humanidad que consiste en el amor puro, casto y limpio entre un hombre y una mujer.

Para entender el  mandato de no cometerás actos impuros, hay tener claro que los elementos que conforman al ser humano son el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu.

Cuando nos dejamos llevar por los sentimientos que despiefrtan pasiones, y apartamos la razón, pensando que no hay que reprimir lo que el cuerpo pide, nos convertimos en personas permeables para empezar a cometer actos impuros.

Este mandamiento no permite los actos que fracturan la moral, como lo son la fornicación, el adulterio, la masturbación, la homosexualidad, la prostitución, la violación, el concubinato, la poligamia, el incesto y la pornografía, ya que constituyen pecados para con Dios.

En el dogma cristiano la sexualidad debe tener un orden en base a la unión de los cónyuges y la procreación de los hijos; cumpliendo cabalmente los preceptos de Dios no cometerás actos impuros.

Perder los valores morales vinculados al sexo origina abandonar la dignidad entre el hombre y la mujer en su unión, que Dios otorgó en la creación.

¿Cómo hacer para no cometer actos impuros?

Practicando la castidad y la dignidad desde el corazón y la mente podemos logar vivir en la pureza para llegar de manera perfecta a los demás, de esta forma, nuestro cuerpo será el medio que usa el alma para expresar el amor que sentimos hacia otra persona, desligándonos del egoísmo que producen las pasiones de satisfacción propias.

La castidad y la dignidad son virtudes que evidencian la fe, en este sentido no cometerás actos impuros.