No dirás el nombre de Dios en vano



Muchas veces nombramos a Dios cuando ciertas circunstancias nos afectan o asombran en el día a día, hasta en forma de exclamación o como parte de un lenguaje cotidiano, pero cuando lo hacemos, estamos apartando el verdadero sentido de un nombre que con cuatro letras tiene un significado inmenso en nuestras vidas.

Por esta razón este mandamiento es muy claro y se refiere a no dirás el nombre de Dios en vano.

El significado de la palabra vano es vacío, falso, hueco o deshonra, es decir, cuando se usa el nombre de Dios en vano para cualquier cosa o expresión,  se vuelve hueco y es una deshonra para Dios.

Sólo se debe usar el nombre de Dios cuando se trata de adoración, de oración o de confesión, contrariamente se está blasfemando, por ello no dirás el nombre de Dios en vano.

La blasfemia constituye una ofensa a Dios, un pecado nefasto, en vista de ello se debe evitar usar el nombre de Dios en falsas promesas, para jurar y tratar de convencer a otros, obtener intereses personales o como un cliché.

¿Cómo se debe nombrar a  Dios?

 Jesucristo les dijo a sus discípulos que cada vez se refirieran o hablaran con Dios lo hicieran de esta forma: ‘’Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea tu nombre’’.

Solo se debe nombrar a Dios en todo lo que honre y santifique su nombre, en todo lo bueno y lo puro, en este sentido, la mejor manera de hacerlo es con la oración, adoración y confesión.

Igualmente la persignación o señal de la cruz tanto al levantarnos como al acostarnos, pasar delante de símbolos religiosos, comenzar una oración, significan una honra hacia Dios.

Cumpliendo con el mandamiento de no dirás el nombre de Dios en vano lo alabamos como el creador.